viernes, 23 de agosto de 2019

LOS CAZADORES DEL SENDERO - Capítulo 14


CAPITULO 14



DESPERTAR


Los ojos se le entreabrieron lentamente, pese a eso era incapaz de distinguir nada, pues una intensa claridad infinita lo cegaba.
-¿Dónde estoy? –Pensó. -¿He muerto? –Algo no iba bien, podía notar que vestía unas prendas que no eran las suyas y que estaba tumbado en una cómoda cama que le recordaba a la suya. Todo el cuerpo le dolía, sobretodo el estómago, sentía un increíble ardor en éste que no cesaba, pero por alguna extraña sensación, notaba que era menos doloroso que hacía un tiempo. Pero, ¿un tiempo desde cuándo? Poco a poco la claridad se fue disipando, como si fuera perdiendo la intensidad que tenía en un principio y a su misma vez, empezó a distinguir unas extrañas sombras grisáceas que cada vez se volvían más oscuras. No sabría decir a que pertenecían tales sombras, pues no tenían ninguna silueta definida, parecían como puestas al azar.
Runter se tocó levemente la cabeza y en ella encontró lo que parecía una toalla mojada. ¿Estaría enfermo? Poco a poco su vista era menos nublada y empezó a ser capaz de distinguir qué eran las sombras, una de ellas parecía una silla y otra una mesa. Eso le recordaba a su habitación. ¿Estaría allí? Entonces unos cálidos y suaves labios besaron levemente los suyos.
-¿Te encuentras mejor, Runt? –La voz era de Shemy, sin lugar a dudas, pero no lograba verla.
-¿Shemy? ¿Dónde estás? –Preguntó él, confundido.
-Estoy aquí, Runt. –Dijo ella mientras tomaba su mano derecha, que estaba vendada. -¿Puedes oírme? –Preguntó ella, preocupada.
-Te escucho. –Asintió él, volteando la cabeza hacia donde estaba ella. –Pero no soy capaz de verte. –En su lugar, él lograba distinguir la silueta de la cabeza de Shemy, de un color gris oscuro.
-¿Sabes dónde estás? –Preguntó ella, tratando de obligar a Runter a recordar lo sucedido.
-Es una habitación. –Dijo él, sin estar del todo seguro de que habitación era.
-¿Sabes dónde está esta habitación? –Siguió preguntando ella.
-¿Estamos en Nébula? –Acertó Runter.
-Sí, Runter, estamos en Nébula. –Sonrió ella, mientras le acariciaba la cabeza.
-¿Cómo he llegado aquí? –Se extrañó él. –Lo último que recuerdo es ser alcanzado por un terrible ataque de Zuro. –Ella lo abrazó.
-Tenía miedo de que no volvieses a despertar. –Dijo ella, llorando. –Entonces la puerta de la habitación se abrió y escuchó unos lentos pasos de un ser algo más bajito y pesado que se acercaba a él.
-Al final los remedios han dado sus frutos. –Dijo una voz de una mujer anciana que le resultaba extrañamente familiar.
-Al fin ha despertado, Cúrix. –Se alegró ella. –Pero aún es incapaz de ver con normalidad
-No te preocupes por eso. En un par de días habrá recuperado la vista por completo, es normal que sea incapaz de ver nada ahora si lleva once meses en cama. –Sonrió ella. Entonces la cabeza de Runter empezó a dar vueltas de una forma violenta.
-¿Once meses? ¿Qué tipo de broma es esta? –Preguntó Runter, tratando de incorporarse cuando Shemy lo detuvo.
-No te muevas ahora. No podrás mantenerte en pie. –Trató de explicarle Shemy.
-Tendrás que hacer una recuperación progresiva, Runter. Agradece a los dioses que tienes una chica como Shemy que se ha tirado once meses cuidando de ti. Yo en mis tiempos mozos hubiera dado plantón al chico y me hubiese buscado otro. –La anciana abandonó la habitación a carcajada limpia mientras Shemy se reía.
-¿Es eso verdad? –Preguntó Runter, cabizbajo. -¿Me has esperado por once meses, sin saber si quiera si iba a despertar?
-¿Te extraña que lo haya hecho? –Sonrió ella, mientras se sentaba encima de la cama, al lado de éste.
-Si te digo la verdad, no hubiese pensado que nadie a parte de mi hermano hubiera esperado once meses por mí. –Aclaró él, que parecía algo triste.
-Eres un idiota. –Murmuró ella, negando la cabeza. –Me salvaste la vida, y no solo eso, me has dado una nueva y un motivo para vivirla. –Los ojos de Runter, que aún eran incapaces de ver, empezaron a derramar lágrimas.
-Shemy, yo… -Ella lo besó nuevamente.
-Siempre voy a estar contigo, Runt. –Le dijo ella mientras agarraba el meñique de éste con el suyo. –Te lo prometo. –Él sonrió.
-Y. ¿Qué ha sido de ellos durante todos estos once meses? –Preguntó Runter, que parecía algo más animado.
-Hemos estado entrenando de vez en cuando. A decir la verdad, desde que te trajimos aquí el que más se ha esforzado ha sido Kan. Cúrix acudió al día siguiente de llegar, pues Khor la fue a buscar y ella no dudo en venir a cuidar de ti. Te ha estado inyectando vitaminas y sales en vena, aunque no he acabado de entender cómo funciona eso, a decir verdad fue Benji quién le dio la idea, parece ser que ha funcionado. –Él asintió.
-Así que he estado once meses alimentándome vía vena. –Pensó. –Gracias Benji, parece que al fin y al cabo, has sido tú quien me ha salvado la vida. –Runter volvió su mirada a la chica y pudo empezar a distinguir tonos en su sombra, eso le hizo tremendamente feliz, ya que poco a poco iba recuperando su vista.
-Durante todo este tiempo. –Prosiguió ella. –Entre Khor y Benji han logrado utilizar el poder que emanaba el volcán de Isla Monra con la energía de Dragon Bruiser de Kan y, no me preguntes cómo, pero dicen que tendrán un portal listo para acceder al mundo humano en pocos días. –Esto último pareció impactar fuertemente al chico, que se quedó completamente en blanco. –Es genial que todos puedan volver a su mundo. ¿No? –Sonreía ella.
-Shemy… -Murmuró él, volviéndose a entristecer.
-¿Qué pasa? –Ella pareció preocuparse al ver a su chico de nuevo cabizbajo.
-Yo… Hay algo que nunca te he dicho. –Ella pareció extrañarse.
-Sea lo que sea puedes decírmelo ahora. –Propuso ella, animándole. –Pero no estés triste, hace mucho que no puedo hablar contigo y me gustaría verte más animado.
-Yo soy un Terriliado. –Esa frase cortó por completo la respiración a Shemy.
-Eso… que acabas de decir… -Ella trató de buscar una explicación. –¿Seguro que no lo has soñado durante los once meses que has dormir?
-Hará ahora seis años… -Comenzó él. –Yo y mi hermano nos perdimos un 20 de Abril de 2015. Encontramos un extraño “portal” por llamarlo de alguna forma y nos metimos en él. –Shemy pareció empezar a entristecerse por momentos.
-Cuando llegamos aquí no entendíamos que había pasado, pero ambos estábamos cómodos, ya que un mundo de magia y fantasía como éste era algo con lo que siempre habíamos soñado. –Sonreía él, al recordar aquellos tiempos. –Pero no tardamos en echar de menos a nuestros padres y demás familia… Estar aquí era demasiado duro para nuestros corazones, a veces pasábamos noches enteras llorando. –Confesó él, mientras ella ya tenía las manos tapándose la boca y empezaba a llorar.
-Tú perdiste a tus padres con once años, Shemy, y eso debió ser realmente duro para ti, pero por un momento imagínate que hubieras desaparecido un día cualquiera, sin decir nada, y que tus padres no sepan dónde estás o que te ha pasado.
-Runter, por favor para. –Pedía ella, con una enorme tristeza al imaginarse a aquellos dos chicos que siempre habían sido alegres y amables con ella pasando por toda aquella situación.
-Poco a poco entendimos que no podríamos volver a casa y empezamos a buscar como locos un portal, portal que apareció un año tras nuestra llegada y por el cual llegaron más Terriliados. –Siguió explicando. –Entonces nuestro plan empezó a ser el buscar los portales para poder volver a nuestro mundo, y entonces apareciste tú… -Él la miró y le limpió una de las lágrimas con su mano. –La chica más bonita que jamás había podido imaginar. –Ella lo miró, aun llorando. –Al principio me sentí mal porque no quería dejarte sola en este mundo sin padres ni familia, pero cuando cumpliste catorce años, empecé a verte de otra forma.
-Yo a esa edad ya estaba enamorada de ti. –Confesó ella mientras él la acariciaba.
-No quería tener nada contigo porque no quería hacerte daño el día que encontrase un portal y me fuese a casa, Shemy. Así que decidí no tener nunca nada contigo para de ésta forma, no romperte el corazón. –Ella seguía llorando.
-Te… te voy a perder para siempre. –Asumió ella, sin conseguir detener su llanto. –Ahora que por fin te tengo…
-Pero hubo algo que extrañamente me llamó la atención. –Prosiguió. – Todos
los Terriliados que llegaron aquí, dijeron haber llegado el día 20 de abril de 2015. Eso significaba que pese a que en éste mundo de fantasía y magia hubiesen pasado cinco años, en el mundo humano habían pasado unas simples horas. Si tú eres eterna y yo no envejezco… Podríamos estar siempre juntos. –Aclaró él, provocando que Shemy lo mirara.
-Mis padres no deben de echarme de menos si realmente hace unas horas que mi hermano y yo nos perdimos. –Sonrió. -¿Quieres saber por qué aquel día fue el primero que te besé? –Ella asintió.
-Dímelo…
-Fue entonces cuando, pese a que muchos factores se interpusieran en mi camino, yo no dejaría de estar a tu lado, Shemy. –Ambos se miraron.
-Runt…
-No volveré mi mundo, Shemy. –Aclaró mientras la miraba. –Voy a quedarme aquí contigo.

Pasaron dos días hasta que Runter logró recuperar la visión y la movilidad prácticamente por completo, durante esos días todos pasaron mucho tiempo con él y le contaron varias historias de misiones que habían hecho y demás cosas. A parte, como era típico en él, se infló a comer a más no poder, puesto que era una de las cosas que más echaba de menos.
Los chicos durante aquel tiempo habían construido un bonito portal con unas piedras blancas en el jardín de Nébula. Éste tenía forma de arco y le habían llamado “El Zaap”, nombre otorgado por Khor. Éste portal era incapaz de abrirse a voluntad de los chicos, lo que hacía era canalizar la magia que utilizaba Mestal para abrir aquellos portales en éste y, de esta forma, obligar a el portal a abrirse en el Zaap.
Aquella mañana, los chicos se despertaron algo diferentes, parecía que ninguno tenía demasiadas ganas de hablar, pues era día veinte de abril, el día en el que el portal se abriría y volverían a casa.
Runter fue el último en levantarse y comer algo, no había nadie con él, excepto Shemy, quien le ayudaba a caminar, pues aún no se había recuperado del todo.
-Se hace extraño. ¿No? –Suspiró ella, mientras agarraba con fuerza la mano de Runter justo antes de salir al exterior, donde estaban todos los demás.
-Parece que fue ayer. –Suspiró él.
-¿Le hablaste a tu hermano sobre lo de que te querías quedar aquí? –Preguntó ella, preocupada.
-Él no tiene por qué preocuparse por esto. –Murmuró Runter, entristecido.
-Él no aceptará que te quedes aquí. –Suspiró ella.
-No quiero hacerle decidir. –Suspiró él. –No le diré nada, y una vez él cruce el portal…
-¿En serio harás eso? –Shemy parecía entristecerse más por momentos.
-No soy nadie para hacerle elegir si nuestra familia o a mí. –Aclaró Runter, que trataba de seguir caminando hacia la salida. –Nadie sabe que somos Terriliados, cuando todos se vayan, Khor los seguirá en último lugar y entonces cerraré el portal.
Cuando éstos salieron de la guarida, se encontraron el portal abierto, éste emitía un extraño resplandor y estaba cubierto por una extraña niebla azul. Los chicos permanecían allí, esperándoles y había varias mochilas a sus pies, Khor permanecía sentado al lado de la base secreta, con Nautilus apoyado en la pared. Entonces lo miró con determinación y asintió a la vez que se levantaba del suelo.
Benjamin y Rin se acercaron a Runter, Shemy y Khor.
-Supongo que, aquí se terminó nuestra aventura. –Sonreían ambos.
-Que os vaya bien, chicos. –Sonrió Runter, con una inmensa presión en su corazón.
-Gracias por haberte jugado la vida por mí, Runt. –Agradeció Benjamin, a la vez que ambos se abrazaban. –No he tenido oportunidad de tratar mucho contigo, pero sé que eres una buena persona. –Runter sonrió levemente.
-Khor. –Comenzó Benjamin. –No sé cómo tienes tales conocimientos científicos y matemáticos para haberte criado aquí, eres realmente un prodigio. –Sonrió mientras Khor mostraba una leve sonrisa. –Sé que harás grandes proezas en Mestal. – En esos momentos, Rin y Benjamin miraron a sus dos compañeros que habían llegado allí con ellos. –Os esperamos fuera. –Con esta última frase, ambos cruzaron el portal y desaparecieron entre aquella intensa neblina azulada.
En esos momentos, Khor se giró y observó a su hermano a la vez que sonreía y le daba una leve palmada en el hombro.
-No pongas esa cara. –Bromeó él. –Ya volverás a alcanzarnos algún día.
-¿A qué te refieres? –Preguntó él, mientras se volteaba para observar que su hermano volvía a la base, con Nautilus ya cargado en su espalda
-Estos once meses te has quedado bastante flaco. –Le aclaró, mientras se giraba, con una sonrisa. –Tendrás que comer más, o incluso Mona se hará más fuerte que tú. –Runter se volteó y observó que tanto Kan como Mona no tenían ningún equipaje y se acercaban a él.
-No habrías pensado que íbamos a irnos. ¿Verdad? –Runter bajó la mirada.
-Tú nos has dado algo que nunca hemos tenido. –Agradeció Mona, a la vez que le sonreía.
-Chicos… -Runter no podía creerse lo que éstos le estaban diciendo. Khor se acercó a su hermano.
-En la vida. –Comenzó. –Tienes que elegir siempre la opción que sepas que te va a hacer feliz. Y tanto a mi como a ellos dos, lo que nos hace feliz es quedarnos aquí y formar parte del mejor gremio que hay y ha habido en todo Mestal. –Entonces abrazó a su hermano y le susurró en el oído: -Vine aquí contigo, y no me iré mientras tu decisión sea quedarte.

Benjamin y Rin se encontraban andando por el bosque, aquel verde y frondoso bosque por el que habían salido a pasear en busca del lago hacía exactamente un año. Era realmente curioso que aquel sendero por el cual fueron seguía ahí, no había cambiado en absoluto, a lo lejos fueron capaces de ver como Leslie aún los esperaba, allí sentada.
Al llegar donde estaba ella, ésta se levantó enfadada.
-¿Qué coño habéis hecho una hora por ahí? –Gritó, a la vez que vio que sus dos compañeros la ignoraban y seguían su camino.
-¿Una hora? –Pensó Benjamin. -¿Así que un año en aquél mundo equivale a una hora en el mundo humano?
-¿Me habéis escuchado? –Se seguía quejando Leslie.
-Cállate. –Ordenó Benjamin, a la vez que se giraba hacia ella. –Rin y yo nos vamos a casa, tú deberías hacer lo mismo. –Propuso mientras Leslie quedaba completamente confundida. –Y por cierto, no esperes a tu novio, él ahora está con Mona, ella ha sabido darle lo que tú eras incapaz.
Los chicos prosiguieron su camino mientras Leslie trataba de alcanzarlos, completamente confusa y sin acabar de creerse lo que acababa de escuchar.

FIN DEL VOLUMEN 1


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LOS CAZADORES DEL SENDERO - Capítulo 13


CAPITULO 13



EL REY DRAGON


----------------------------------------GRUPO DE KAN------------------------------------------
Varias ondas expansivas provocadas en el aire permitían observar a los chicos por donde peleaban aquellos dos dragones, golpeándose mutuamente con una fuerza descomunal y provocando explosiones que destruían espacios llenos de árboles e incluso partes de algunos montes.
-Voy a acabar contigo en el próximo ataque. –Amenazó Kan, aterrizando en el suelo y canalizando una cadena de fuego alrededor de su brazo izquierdo.
-¡Siiii! –Se relamía Zuro, que parecía haberse excitado, a la vez que empezaba a canalizar la misma magia que su contrincante en su brazo izquierdo, justo donde tenía el tatuaje de su dragón.
Ambos saltaron contra el otro, golpeándose ambos puños y creando unas extrañas ondas que quemaban todo a su paso.
-Esos dos… -Balbuceó Zekken, que parecía haberse vuelto a despertar. –Están a un nivel completamente superior a nosotros.
-Kan… - Murmuró Mona. -¡¡KAN!! ¡¡NO PIERDAS!! –Gritó, tratando de animar al chico.
-¡¡AAAAAHHHG!! –Empezó a gritar él, pareciendo el rugido real de un dragón, a la vez que su energía empezó a empujar a Zuro, que estaba a pocos metros de él. Kan empezó a desprender todavía más energía y una extraña onda ígnea salió de su cuerpo, azotando violentamente a Zuro que se cubría como podía.
-¿Qué está ocurriendo? –Pensó Zuro, empezando a preocuparse. -Me empiezo a sentir como cuando aquél demonio me disparó su Houkou después de matar al viejo. –Murmuró Zuro, desconcertado. – No puedo perder…
-Libérame de nuevo. –Le susurró una grave y potente voz, que al parecer, solo él podía escuchar.
-¿Quién?- Se preguntó Zuro, sin entender de dónde provenía aquella voz.
-Soy Grazos, el dragón que vive en tu interior, te salvé del ataque de aquél demonio de hierro hace unos días. Siempre he vivido dentro de ti. –Le explicó.
-¿Tú?-Preguntó Zuro extrañado –No recuerdo nada. –Entonces empezó a tocarse la cabeza, notándose algo cansado.
-Acepta mi poder Zuro. Solo así podrás derrotar a ese chico. –Zuro sonrió con ansias de combate.
-¡LO ACEPTO! -El extraño tatuaje que poseía Zuro empezó a moverse y los ojos de éste quedaron en blanco.
Una increíble fuerza oscura poseyó a aquél individuo y lo recubrió de una extraña aura oscura, dejando ver únicamente aquellos brillantes ojos rojos. Aquél increíble poder tomó la forma de un gigantesco dragón de puro fuego negro de más de veinte metros de altura, dejando a Zuro en la zona central de su pecho.
-¡¡ÉSE ES!! –Gritó Mona asustada.
-El dragón de aquella vez… -Suspiró Shemy, atemorizada ante aquella escena y viéndose envuelta en una batalla de dragones.
El enorme dragón negro trató de golpear a Kan, pero de la energía de Kan surgió una enorme garra de fuego que detuvo el golpe con facilidad y entonces, poco a poco, empezó a surgir otro dragón de un intenso fuego dorado.
-¡¡¡ZUUROO!!! –Vociferó el enorme dragón, lleno de ira.
Ambos dragones salieron disparados hacia el cielo, y empezó una tremenda batalla que dejaba tras cada golpe de éstos, una tremenda explosión de fuego.
Cada impacto de estos dos dragones dejaba un vórtice entre las nubes y el cielo empezaba a llorar chispas de fuego. Varios segundos después, ambos aterrizaron en el suelo, completamente magullados.
-Me noto… cansado… -Murmuraba Kan, a la vez que sus ojos se entrecerraban, como si éstos le pesaran e iba arrodillándose lentamente en el suelo, casi sin poder mantener aquél tremendo poder.
-La gran diferencia entre tú y yo. –Dijo una poderosa y grave voz, proveniente del dragón negro. –¡Es que yo soy un dragón de verdad, y tu un chico que se cree un dragón! –Vociferó éste, permitiendo a Kan observar como Zuro permanecía en el interior del dragón con los ojos cerrados y parecía haberse desmayado.
-Él… no es como yo. –Se asustó Kan. –Su poder… Tiene un dragón de verdad en su interior. –Kan cada vez se veía menos capaz de enfrentar a su rival, que parecía tener una fuente de poder infinito.
-Prueba el verdadero poder de un dragón. ¡¡NIÑATO!! –Vociferó, a la vez que empezó a absorber una grandísima cantidad de aire.
-¿Va a…? –Pensó Kan, siendo incapaz de incorporarse del suelo, pese que aún estaba en forma de dragón, viéndose venir un tremendo Houkou, que sería incapaz de contrarrestar.
-No… No puedo contra él… -Pensó, posando sus manos en el suelo.
-¡Maldición! Ya… Ya casi no me queda poder… He estado tan cerca.- Kan cerró los ojos lentamente, sintiendo como el dragón negro seguía absorbiendo una inmensa cantidad de aire. –Lo siento chicos… -Pensó con resignación. –No he sido capaz. –Kan notaba un intenso calor en su cuerpo, todo era oscuro, hacía cerca de un segundo que había escuchado al dragón disparar su Houkou. El impacto iba a ser tan devastador que seguro sería capaz de matarlos a todos con ese golpe.
-Menuda siesta. ¿Eh? –Bromeó una dulce voz conocida, obligando a Kan a abrir sus ojos. –No deberías de dormirte en situaciones como esta, nunca se sabe lo que te puedes perder. –Sonrió.
-¿Runter…?
-No olvides lo que me prometiste, Kan. Hazte más fuerte que yo. –Él lo miró con determinación. –Derrota a ese dragón. –Kan no pudo evitar derramar una lágrima al ver aquella inminente locura.
Runter se giró, dispuesto a bloquear aquel tremendo Houkou, el más grande y poderoso que había visto en toda su vida. Éste activó su “Iron Force” pero lo llevó a un nivel superior. Sus colmillos se desarrollaron hasta salirle levemente de la boca,  su cuerpo era completamente de hierro pero de un color aún más oscuro, ya no tenía escamas, su cuerpo era puro hierro, sus ojos empezaron a emitir su particular resplandor azulado y unas enormes alas similares a las que había sacado Khor hacía un rato le surgieron de su espalda.
Cuando el Houkou se acercó a él, abrió la boca y empezó a absorber rápidamente, todo aquél disparo.
-¡¡RUUNT!! –Chilló Shemy desesperada. -¡No hagas eso! ¡Morirás!
Runter, sin pensárselo, absorbió todo aquel cañonazo a una gran velocidad, pues no podía permitirse el lujo de que éste lo arrastrara y golpeara a sus compañeros.
Todo el disparo se disipó en la boca de Runter, que rápidamente volvió a su forma humana, cayó al suelo y se desmayó delante de Kan.
-Ya es la segunda vez… -Murmuró Kan. –Que me salvas la vida. –Su amigo parecía completamente abatido tras aguantar tremendo cañonazo en su interior, pero la batalla aún no había terminado.
Kan volvió a acumular energía y empezó a aspirar aire profundamente mientras el dragón oscuro lo observaba, incapaz de volver a disparar tal aberración de nuevo.
-Ese maldito demonio de hierro. –Maldijo él. –Siempre me está molestando.
-Zuro. –Murmuró Kan, ya con el Houkou cargado. –Te juré que te mataría.
El dragón negro rugió con furia y entonces Kan disparó su Houkou, de un poder similar al que había disparado aquél dragón hacía apenas unos segundos. El cañonazo impactó de lleno en el corazón del dragón, calcinando a Zuro, que se encontraba dentro de él, inconsciente y haciendo que el poder por el cual estaba compuesto el dragón se desvaneciese tras emitir un tremendo rugido que asustó hasta los peces que nadaban por debajo de aquella isla.


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LOS CAZADORES DEL SENDERO - Capítulo 12


CAPITULO 12



EL REY DEMONIO


-------------------------GRUPO DE ZEKKEN, MONA Y SHEMY-----------------------------
Zuro y Zekken llevaban ya varios minutos golpeándose duramente hasta que en uno de estos impactos, un cuerpo salió despedido con muchísima fuerza y aterrizó en el suelo, creando un agujero debajo de él.
-¿Quién ha caído? –Preguntó Mona, asustada.
-Creo que… -suspiró Shemy, a la vez que bajaba la cabeza, algo entristecida.
-¿Ya está? Pensé que aguantarías mi ritmo. –Bromeaba Zuro, aterrizando ante las chicas. -¿Quién de vosotras será la siguiente? –Preguntó él mientras seguía canalizando energía en sus brazos. Entonces Shemy se puso delante de Mona, tratando de protegerla y Zuro comenzó a reír ruidosamente.
-¡Así me gusta! –Vociferó. -Veamos que es capaz de hacer la nerla. –Se burló a la vez que desapareció, retando la velocidad de la chica.
-Shemy… -Murmuró Mona, sin saber cómo actuar.
-Escúchame Mona. -Interrumpió ella, a la vez que empezaba a desenvolverse la cinta que llevaba en la cabeza. –Cuando llegasteis a Mestal, yo no quería ayudaros a volver a vuestra casa, no quería saber nada de vosotros. –Esto hizo que Mona negase levemente con la cabeza, algo entristecida. –Yo... yo te odiaba. –Confesó ella. –Desde que soy una niña cuando Runter y Khor me salvaron… Siempre he estado sola con ellos dos, el día que llegaste y vi que te gustaba Runter…
-¡SHEMY! –Trató de parar ella. –Yo… Yo no sabía que vosotros dos. –Entonces Shemy le entregó la cinta que llevaba en su cabeza, junto al parche de su ojo, que aún permanecía cerrado.
-Lo siento por haberte odiado, Mona. –Se disculpó. –Runter me hizo ver lo que necesitaba… Yo… -Shemy abrió su ojo derecho, el cual tenía un extraño iris de color rosado. –Yo no voy a dejar que nadie de aquí muera.
-Espera…- Balbuceó Zekken, que se encontraba completamente abatido en el suelo. –No pelees contra él, no tenéis posibilidad. –Trató de detener mientras se arrodillaba en el suelo. –Id a buscar a Runter…
-No tenemos tiempo para eso ahora. –Sentenció Shemy mientras lo observaba. –Lo has hecho bien, idiota. –Gratificó ella, mientras Mona corría hacia él para ver si estaba bien.
-¿Habéis acabado? –Se burló Zuro, algo aburrido, a la vez que aparecía delante de ellos y propinaba uno puñetazo que fue bloqueado por el brazo izquierdo de Shemy. Ésta emitía un extraño aura de color rosado que parecía emanar de su ojo derecho.
-Puedo verte. –Murmuró Shemy, a la vez que de un golpe propinado por la palma de su mano trató de derribar a Zuro, que lo boqueó con el antebrazo. Entonces, el suelo donde se encontraban se rompió a causa de la onda expansiva que provocó el golpe.
-Parece que tú también eres fuerte. –Sonrió Zuro, a la vez que desaparecía y volvía a aparecer a su lado derecho, propinándole un poderoso puñetazo en el estómago que logró arrollar a la chica por el suelo. Ésta empezó a toser, acurrucada en el suelo.
-¡Shemy! –Gritó Mona, incorporándose y creando un arco mágico con el cual disparó una enorme flecha de una energía azul. Ésta golpeó el brazo derecho de Zuro, que intentó cubrirse, pero esta extraña flecha, en vez de perforar su brazo lo que hizo fue congelarlo, creando un extraño bloque de hielo en el brazo golpeado.
-¿Hielo? –Murmuró Zuro, mientras tocaba ese extraño hielo con curiosidad.
Shemy trató de incorporarse rápidamente y juntó ambos brazos y manos, empezando a canalizar su energía de color rosa en la palma de sus manos.
-¡Sentencia de los Nerlos!- Vociferó, a la vez que su pelo empezó a erizarse y del centro de sus palmas empezaron a emerger chispas que golpeaban violentamente el suelo.
-¿Qué es capaz de hacer esta mujer? –Murmuró Zuro entre dientes, mientras apretaba con fuerza su brazo derecho y conseguía destruir aquella coraza de hielo que le había hecho Mona. –Muéstrame el verdadero poder de una de las razas superiores de Mestal, niña. –Amenazó Zuro mientras se giraba hacia ella, observándola.
-Por favor… -Pensó ella, mientras ponía todo su poder en ese disparo. –Que sea suficiente para acabar con él… - ¡¡NERL CANNON!! –Vociferó, disparando un tremendo cañonazo, a la vez que Zuro expandía su energía y fuego oscuro hacia el exterior, consiguiendo cubrirse de casi todo el impacto, que provocó una explosión que empezó a expandir aquel fuego por la zona.
-¿Le di?- Pensó ella justo cuando alguien la golpeó con un puntapié en la espalda, arrojándola varios metros hasta caer donde se encontraban sus dos compañeros.
 -Lamento comunicarte que eso ha sido patético. –Informó Zuro, con una sonrisa a la vez que desaparecía y volvía a aparecer justo encima de ella, levantando las manos hacia arriba, entonces, una erupción de fuego negro surgió del suelo, golpeando a los tres chicos y arrojándolos por los aires hasta caer de nuevo al suelo.
-¡Mierda!... –Maldijo Shemy, tratando de levantarse.
-Pese a que puedas seguir mis movimientos con tu ojo, tu cuerpo no puede hacerlo. –Sentenció Zuro, mientras que volvía a crear aquella enorme bola de fuego que utilizó para enfrentar al Houkou de Runter .
-Ésa técnica…- Balbuceó Mona, completamente abatida. –Vamos a morir todos aquí... –Entonces empezó a llorar.
-Espero que estéis preparados para morir. –Sonrió Zuro a la vez que terminaba de agrandar aquella bola de fuego oscuro. Pero Zekken se levantó, completamente abatido, poniéndose delante de las dos chicas y mirando con desafío a aquél monstruo.
-Cuando Runter y Khor lleguen. –Comenzó éste, que a duras penas podía hablar con normalidad. –Ellos te matarán. –Eso provocó que Zuro empezara a reírse a carcajadas.
-¿Matarme? Khor ya ha caído y Runter está en proceso. –Los tres chicos quedaron completamente impactados, sin poder creerse lo que acababan de escuchar. –Lo lamento, pero esto acaba aquí. –Sentenció a la vez que lanzaba aquella enorme bola de fuego negro contra los tres chicos.
-¡¡BAKUEN!!- La enorme bola de fuego se acercó hacia ellos a gran velocidad, éstos, sin poder reaccionar, cerraron los ojos y esperaron que el final fuera rápido e indoloro.
-Runter… -Pensó Shemy, viéndose en la últimas. –Yo… Desearía haber podido vivir más y hacerte feliz para siempre. –Ella empezó a llorar, viéndose sumergida en una enorme oscuridad que provocaba el oscuro resplandor de aquel fuego. –Yo… fui muy feliz los años que pasé contigo… Estoy tan feliz de haber podido ser tuya…
Se creó una terrible explosión que dispersó fuego hacia todos lados mientras Zuro observaba con curiosidad y ansias los calcinados cuerpos de los jóvenes.
Cuando la explosión se desvaneció, había aun un cuerpo que se mantenía de pie ante él. Al principio el humo impedía que lo viera con claridad pero poco a poco se desvaneció y le dio una imagen que realmente hizo que éste sonriera eufórico.
-Ése ataque ya lo tengo muy visto. –Murmuró Kan. –Por favor, enséñame otro.- Bromeó mientras Zuro observaba que aquél individuo había bloqueado su ataque con una sola mano y los otros tres individuos aún estaban ilesos en el suelo.
-¡Maldita lagartija! –Maldijo Zekken con una leve sonrisa, mientras se desplomaba en el suelo.
-Descansa, perro pervertido. –Murmuró él, mientras observaba a las chicas, que a duras penas podían moverse.
-Así que ahora vienes tú. –Murmuró Zuro, cruzándose de brazos y sonriendo pícaramente. –¿Quieres volverlo a intentar?
-¡¡Tú, maldito trozo de mierda!! –Insultó Kan a la vez que empezaba a canalizar una gran cantidad de energía a su alrededor. –Te juré que haría pagar lo que hiciste. Y la has vuelto a hacer llorar. –En ese momento, los brazos de Kan empezaron a tomar un color rojizo y empezó a desarrollar unas extrañas garras.
-¿Dragón? –Pensó Zuro, cambiando la expresión de su rostro. -¿Él es un Dragón Burster? –El fuego que empezó a envolver a Kan no dejaba ver más que una silueta a través de éste y unos brillantes ojos de color rojo que parecieron asustar a Zuro, que a su vez, empezó a emitir una gran cantidad de fuego oscuro a su alrededor y sus brazos también tomaron la misma forma que los de Kan, solo que de color negro.
-Lamento decírtelo. –Comenzó Zuro, adoptando una mirada más seria en su rostro. –Pero en el cielo solo hay lugar para un dragón.
-Entonces. –Intervino Kan. –Decidamos quien es el rey de este cielo. –Ambos dieron un salto y empezaron a intercambiar golpes llenos de energía causando diversos destrozos en el campo de batalla mientras las dos chicas los observaban con cierto temor y respeto.


-------------------------------------GRUPO DE RUNTER----------------------------------------
Ambos chicos intercambiaron un puñetazo, golpeándose entre ellos y causando que toda la tierra a su alrededor se levantara por unos centímetros. Entonces, el puño de Shouta se rompió, dejando caer al suelo un buen trozo de tierra que empezó a regenerar el puño de éste.
-Por mucho que lo intentes. –Sonreía él. –Puedo regenerar cualquier herida.
-Si tú lo dices. –Sonreía también Runter. –Antes dijiste que eras mejor que yo o que mi hermano porque tú poseías un elemento que te daba mi armadura y la regeneración de Khor.
-Así es. –Asintió Shouta, a la vez que se palpaba su muñeca, comprobando que su regeneración había sido completada.
-Creo que te equivocabas en un par de cosas. –Replicó Runter, a la vez empezaba a canalizar energía en sus dos puños de hierro. –Tu cuerpo no es ni por asomo tan duro como el mío. –Shouta lo miró con furia, ya que había podido comprobar que su dureza no estaba a la altura de la del hierro de Runter. –Y tú querida regeneración. –Sonrió de nuevo. –No está ni por asomo al nivel de la de mi hermano.
-Entonces déjame enseñarte. –Replicó Shouta con rabia. –Quién de los dos es capaz de golpear más fuerte.
-Por supuesto. –Ambos saltaron y se golpearon el uno al otro, al caer al suelo, Shouta canalizó una extraña energía que creo unos enormes pilares de piedra que surgían del suelo y los dirigió hacia Runter a gran velocidad.
-¡Esquiva esto si puedes! –Vociferó, haciendo estallarlos contra él, pero al parecer el durísimo cuerpo de Runter aguantó con firmeza el ataque. Entonces empezó a aspirar aire, llenando al máximo sus pulmones, de la misma forma que Shouta.
-No sabes las ganas que tenía de encontrar a alguien con un poder similar al mío. –Sonreía Shouta mientras se preparaba para disparar.
-No soy alguien a quien puedas derrotar, Shouta. –Amenazó él, mientras ambos disparaban un tremendo Houkou que chocaban entre ellos y provocaron una enorme explosión que hacía caer restos de tierra y polvo de hierro al suelo.
-Bonito escupitajo. –Bromeó Shouta, mientras miraba a su rival con diversión.
-Vamos a acabar ya con esto. –Decidió el joven, ya cansado de aguantar a aquel personaje, a la vez que su brazo se convertía en una extraña lanza de hierro.
-No creas que vas a poder derrotarme con un pinchito como ése. –Se burló mientras se abalanzaba contra Runter, con una enorme canalización de energía en ambos brazos. En esos momentos, Runter apuntó su lanza hacia su adversario y con una gran energía sobresaliendo de ésta, desapareció por un instante y golpeó un centenar de veces a Shouta, en tan solo un par de segundos. Éste salió despedido unos pocos metros hasta caer al suelo, Runter apareció instantemente encima suyo.
-Te voy a decir un secretito. –Sonrió Runter, mientras sus dos puños adquirían una extraña textura, más dura y poderosa que de costumbre. –Yo soy más fuerte que Khor. –La mirada de Shouta empezó a parecer asustada. –Ya lo he derrotado más de una vez y sé perfectamente como pelearle a un rival capaz de regenerarse. –Entonces se arrodilló encima de Shouta, impidiéndole escapar de allí. -La regeneración de Khor es mejor que la tuya y pese a eso no es infinita. Llegará un momento en la pelea que serás incapaz de seguir regenerándote.
-¿Y tú serás capaz de causar tanto daño a alguien como yo? –Vaciló Shouta mientras agarraba con fuerza del cuello a Runter con su mano derecha y empezaba a estrangularlo, pero entonces su mano se rompió por completo, dejando caer de nuevo una buena cantidad de tierra en el suelo. -¿Cómo? –Se sorprendió éste, siendo incapaz de entender que era lo que había ocurrido.
-¿Cuántas veces te has regenerado ya hoy? –Le preguntó Runter, con una pícara sonrisa en su rostro, mientras el iris de sus ojos iba desapareciendo, dejando estos completamente blancos y que, a su vez, empezaban a emitir un extraño resplandor de color azul. –Quizá eres capaz de regenerarte de cualquier ataque, pero el Houkou de Khor tenía demasiado poder, dudo mucho que te haya resultado tarea fácil volver a regenerarte tras ese ataque. Desde entonces que tus golpes no son para nada poderosos. –Shouta bajó la mirada, observando que, en efecto, Runter tenía razón.
-Esta pelea la ha ganado mi hermano. –Sonrió él, mientras levantaba los brazos, dispuesto a destruir a su contrincante.
-No… No puede ser posible. –Balbuceó Shouta, viendo que su recién destruido brazo no lograba volver a regenerarse.
-¡¡PURGATORIO DEL DEMONIO DE HIERRO!! –Vociferó Runter a la vez que le propinó un centenar de puñetazos, todos ellos completamente bestiales, cargados con toda la energía que podía utilizar, tratando de destruir completamente a su rival.
El ataque tuvo un increíble efecto destructivo en el lugar donde se encontraban, pues tras acabar de golpear a su contrincante, el suelo en el que se encontraban había dejado un tremendo agujero de más de cincuenta metros de diámetro.
Shouta yacía allí tirado, con varias partes de su cuerpo inexistentes, que habían sido destruidas por los golpes que le había propinado su rival, el poder regenerativo de Shouta no había sido capaz de ayudarle a sobrevivir ante tal ataque, que no dio tiempo a éste a regenerarse y de esta forma había terminado con su vida.
Runter se levantó, con apenas fuerza y se dirigió donde yacía su hermano para sentarse a su lado.
-Parece que ya hemos terminado por aquí. –Bromeó Runter, a la vez que se sentaba al lado de su hermano y se estiraba un poco.
-Jamás imaginé que ese payaso pudiera regenerarse como yo. –Se disculpó Khor, que apenas hacía unos minutos que había despertado.
-No te preocupes, fue gracias a tu irresponsable acción que Shouta se debilitó y le pude derrotar con tanta facilidad. –Sonrió él, haciendo que su hermano también lo hiciera. –Vamos a terminar rápido con esto y volvamos a casa.


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LOS CAZADORES DEL SENDERO - Capítulo 11


CAPITULO 11



DEMONIO DE LODO


----------------------------GRUPO DE KHOR Y… SOLO KHOR-------------------------------
Hacía casi un par de horas desde que se habían separado, Khor se encontraba saltando entre las copas de los árboles, para de esta forma desplazarse rápido evitando ser visto. Cuando entpnces, paró en un árbol y logró ver a un individuo encapuchado correr a gran velocidad, como si escapase de alguien.
-¡Bingo! –Sonrió a la vez que arrolló su ancla a gran velocidad, dirigida a aquél individuo que tardó en darse cuenta del ataque.
-¡Mierda! –Gritó una voz femenina, cubriéndose la cabeza con los brazos, como si de esta forma pudiera evitar el ataque. Cuando el ancla estaba a pocos metros de alcanzarla un rayo cayó sobre ésta y la enterró unos centímetros en el suelo.
-¿Otro? –Pensó Khor, tratando de recoger su ancla desde la cadena que llevaba incorporada en el extremo pero entonces, otro rayo cayó encima de ésta, cortándola y dejando a Khor sin cadena por cual tirar para recogerla.
-Gracias. –Murmuró la chica encapuchada a la vez que otro encapuchado que apareció de la maleza se acercaba a ella.
-¿Qué son esas prisas? ¿Dónde está Nois? –Le preguntó éste, de forma divertida.
-Se ha quedado peleando contra uno de los Terriliados, me está siguiendo el demonio de hierro. –Se precipitó ella, tratando de seguir huyendo y perdiéndose en la maleza.
-Sí, entiendo, vale, no, no, tranquila, no necesito tu ayuda, luego nos vemos, vale. –Empezó a hablar solo con un tono bromista cuando observó a Khor, que había saltado desde el árbol.
-Eso que le has hecho a Nautilus no me ha gustado. –Replicó Khor con una mirada desafiante puesta en aquel tipo.
-Lo lamento. –Se disculpó él, a la vez que se quitaba la capa y la arrojaba al suelo. –Pero un caballero siempre tiene que ayudar a una dama en apuros.
El nombre de aquel chico era Maidon; llevaba unos pantalones ajustados de color negro sujetados por un cinturón con varios pinchos de adorno y unas botas de cuero también negras, no llevaba ningún tipo de ropa en la parte superior. Su pelo era largo y ondulado, de color rubio, al igual que su frondosa perilla.
-Ni tú eres un caballero ni esa zorra es una dama. –Insultó Khor, mientras se acercaba a aquel individuo.
-Tampoco hace falta ponerse violento, chico. –En ese preciso instante, alzó su brazo derecho y cerró con fuerza el puño, provocando que un poderoso rayo cayera de lleno en Khor, provocando unos resplandecientes destellos a su alrededor, cuando éste terminó, empezó a salir humo de Khor, aún allí de pie.
-Vaya, parece que hechas chispas. –Se burló aquél individuo.
-Te voy a matar. –Amenazó Khor, que al parecer no le había provocado ningún tipo de daño el rayo y se abalanzó contra su rival.
-Dudo que seas capaz de alcanzarme. –Advirtió éste, juguetón, creando una alabarda de pura electricidad y arrojándosela a Khor, que la esquivó de un salto.
-Tsk. Solo eres un payaso. –Maldijo mientras acumulaba poder en su brazo derecho, haciendo que su antebrazo triplicase de tamaño y se volviera de color negro. Pero entonces, aquel chico rubio sonrió y cuando Khor quiso darse cuenta la alabarda rectificó de nuevo su dirección, volviendo hacia él y atravesándole por completo el abdomen.
-¡UGH! –Khor expulsó un chorro de sangre oscura, mientras caía en picado hacia su oponente, con la alabarda atravesada en su vientre.
-Uno menos. –Sentenció el individuo mientras creaba otra alabarda eléctrica algo más pequeña y justo cuando Khor cayó encima suyo, se la clavó en el corazón.
En ese momento, Khor se desplomó encima de su oponente, completamente sin fuerzas, y derramando una gran cantidad de sangre oscura.
-No sé quién eres tú, ni qué tipo de relación tenías con esos Terriliados. –Murmuró Maidon, mientras sujetaba a Khor, para que no se desplomara en el suelo. –Pero no ha sido la opción más correcta el intentar luchar contra mí. –Sentenció. –Descansa en paz. –Pero en ese preciso instante, Khor agarró fuertemente a su contrincante, como si tratara de resistirse a caer en el suelo.
-Te voy a decir quién soy yo. –Balbuceó Khor, mientras levantaba levemente su cabeza, para observar a aquél fuerte contrincante. –Soy el líder de “Los Cazadores del Sendero”. –Esta última frase pareció alarmar a Maidon, que empezó a darse cuenta de que algo iba mal. –También conocido como el “Demonio de Lodo”. –En ese preciso instante, Maidon se percató de que toda la sangre que había derramado no era en realidad sangre, sino lodo. Lodo que estaba empezando a rodear sus extremidades lentamente.
-¡¿Cuándo ha sido que tú?! –Vociferó Maidon, viéndose completamente envuelto en lodo, incluso se dio cuenta de que sus alabardas eléctricas se desvanecían, cubiertas en el lodo que emergía del cuerpo de Khor.
-Te voy a hacer un pequeño inciso sobre mí. –Comenzó Khor, a la vez que se incorporaba, apretando cada vez con más fuerza las extremidades de aquel individuo. -Estos últimos años he desarrollado mi “Demon Force”. Éste trata en convertir todo mi cuerpo en lodo. Lo cual significa que mi corazón, pulmones, hígado y demás órganos son energía pura que puedo moldear a mi antojo.
-¡¡ESO NO ES POSIBLE!! –Gritó Maidon mientras trataba de deshacerse de su atadura de lodo, que no parecía cesar ante su esfuerzo, a su vez, Khor se dio media vuelta y avanzó unos diez metros antes de girarse de nuevo, para rematar a su contrincante.
-Respóndeme a una pregunta antes de matarte. –Bromeó Khor. –¿Es alguien de tu gremio capaz de matar a alguien inmortal? –En esos momentos, Maidon apretó fuertemente sus dientes a la vez que bajó la cabeza con resignación y negó levemente.
-Lo suponía. –Asintió Khor, a la vez que absorbía una gran cantidad de aire. –Puedes sentirte orgulloso, no acostumbro a utilizar este ataque. –Maidon cerró los ojos, rodeado completamente hasta el cuello de aquel lodo que cada vez lo apretaba más,e incluso empezaba a asfixiarlo.
-¡¡HOUKOU!! –El cañonazo que desprendió Khor fue impresionante, y se dirigió a gran velocidad hacia su oponente, que temblaba de terror, hasta que un artefacto que cayó a gran velocidad enfrente de éste hizo que el Houkou de Khor se dispersara en varias direcciones, protegiendo de esta forma a Maidon de una muerte segura.
Cuando Khor consiguió divisar quien había intervenido en la lucha, se encontró con Shouta, el líder de Luna Negra, que había bloqueado el ataque con su cuerpo, al parecer, sin haber recibido ningún tipo de daño.
Shouta se quitó la capucha y dejo ver un rostro bastante moreno, con una cicatriz en forma de equis en su frente, a parte llevaba unos pequeños aros en cada oreja y lucía un pelo de punta de color rojo oscuro.
-¿Qué hacen los del sendero por aquí? –Preguntó aquella voz grave, mirando con decisión a Khor.
-Vamos a acabar con todos vosotros. –Amenazó Khor. -¿Se puede saber quién eres tú? –Preguntó bastante furioso.
-Mi nombre es Shouta, y soy el líder de Luna Negra. –Se presentó él. –Tú eres uno de los demonios, mucho gusto.
-¿Mucho gusto? –Se enfadó Khor, a la vez que levantaba su mano, apuntando a ambos. –Tú eres el capullo que ordenó matar a Hiroto. ¿Cierto? –El nuevo individuo asintió sin pestañear.
-¿Y qué si es cierto? –Vaciló mientras Khor sonreía levemente.
-Te voy a enseñar lo que se siente cuando te quitan a algo que es importante para ti, trozo de mierda. –En esos momentos, apretó con fuerza la mano que había levantado. -¡¡Ataúd de Lodo!! –Vociferó, haciendo que Shouta se girara y viera a Maidon agonizando, mientras el lodo lo estrangulaba violentamente hasta quebrar sus huesos.
-¡¡NO!! ¡¡PARA!! ¡¡PORFAVOR!! –Chillaba éste mientras sus huesos crujían y se rompían hasta que de repente, el lodo reventó por completó al individuo, haciéndole saltar los ojos de sus cuentas y provocando un gran estallido de sangre. Cosa que dejó bastante impactado a Shouta, que fue salpicado por la sangre de su compañero.
-Vaya… -Suspiró Shouta con cierta mueca de sorpresa. –No esperaba que fueras a hacer algo así. –En esos momentos Khor se acercó y recogió su arma del suelo.
-Ese bastardo me ha arruinado la diversión de matar a uno de los vuestros, y lo he matado. –Explicó Khor mientras miraba fríamente a Shouta. –Y tú, me has arruinado la diversión de desintegrar a ese bastardo de un disparo. Imagino que sabrás lo que voy a hacer contigo. –Amenazó, a la vez que escupía al suelo con cierta resignación.
-Te estoy esperando, demonio. –Le retó Shouta, a la vez que ambos se abalanzaron a la vez en el otro.


-------------------------GRUPO DE ZEKKEN, MONA Y SHEMY-----------------------------
Hacía unas dos horas que el grupo se había dividido cuando Zekken, Mona y Shemy se encontraban rodeando la isla, con bastante tranquilidad. Hasta que Zekken frenó repentinamente y emitió un sonido con si nariz, como si olisqueara algo.
-¡Agachaos! –Gritó a la vez que se tiraba al suelo, seguido por ambas chicas, que se asustaron. Prácticamente unos segundos después, una enorme zarza de color verde oscuro los sobrevoló por unos centímetros, tratando de cortarlos por la mitad. Zekken se levantó de un salto y observó a Zac, que saltó de un árbol para encontrarse con ellos.
-Terriliados… -Murmuró mientras observaba al lobo. -¿Y un zagul? –Éste sonrió. –Parece que me ha tocado el grupo menos interesante a mí.
-¿Tú de nuevo? –Maldijo Shemy, ya aburrida de aquel individuo. –No dejas de molestarnos. ¿Por qué no desapareces un ratito? –Le propuso, mientras él se reía.
-Tenemos asuntos importantes aquí, pero no os preocupéis, que para cuando hayamos terminado la faena, vosotros ya estaréis muertos. –Amenazó Zac, con una sonrisa en su rostro, pues no veía ninguna dificultad en acabar con dos chicas y un lobo.
En esos momentos, Zekken empezó a canalizar una extraña energía en sus cuatro extremidades, formando unos pequeños torbellinos en sus pies.
-Vamos a bailar un poco. –Bromeó éste, desapareciendo en un instante y apareciendo en la espalda de Zac, mientras éste aun trataba de reaccionar.
-¿¡Cómo!? –Vociferó al ser alcanzado con un potente puntapié, cargado con toda aquella energía, en su estómago, cosa que lo hizo volar varios metros hasta caer al suelo.
-¡Es muy rápido! –Exclamó Mona, sorprendida.
-Incluso más que yo… -Suspiró Shemy, también sorprendida. –No he sido capaz de seguir sus movimientos.
Zac se incorporó rápidamente y apuntó con sus brazos a Zekken, que volvió a desaparecer, como si se desvaneciera en el viento.
-¡No lo veo! –Pensó Zac, completamente desorientado. –Pocos segundos después, un poderoso puntapié ascendente le fue propinado en su barbilla, haciéndolo volar hacia arriba.
Entonces, Zekken, que se encontraba justo debajo de Zac, se agachó, haciendo un extraño gesto con ambas manos, dejando visibles solo el dedo índice y corazón de cada una, y llevando una de estas manos hacia el suelo y otra hacia arriba.
-Canalización final. –Dijo Zekken, mientras un extraño corriente de aire detuvo a Zac, en medio del aire.
-¡¿Quién coño es ese zagul?! –Maldijo Zac, totalmente impotente ante tal enemigo.
-¡Es increíble! –Exclamó Mona, impresionada.
-Realmente, no esperaba que supiera luchar así, ese perro estúpido. –Asumió Shemy, con una mueca de desagrado en su rostro.
-¡¡Invocación de Jin!! – Vociferó Zekken, mientras un poderoso corriente de aire cortante empezó a zarandear violentamente a Zac, que aún seguía en su posición, detenido en medio del aire.
-Tengo que hacer algo rápido. –Pensó Zac, mientras trataba de invocar de nuevo a sus zarzas, pero éstas eran repelidas rápidamente por el potente corriente de viento que había creado Zekken.
-Esos truquitos de las plantitas no te van a servir conmigo. –Sonrió éste mientras seguía canalizando energía en sus manos.
-Necesito ayuda. –Pensó Zac, ya alarmado, viendo su inminente final en aquella técnica que estaba preparando su adversario, y entonces, empezó a gritar: -¡SOCORRO! ¡AYUDA! ¡PORFAVOR! –Gritaba desesperado, deseando que alguien de su gremio acudiese en su ayuda.
-¡¡KAZE BLAST!! –Vociferó de nuevo Zekken, mientras sus manos empezaron a emitir un poderoso resplandor y de su sello empezó a canalizar un tremendo cañonazo de aire cortante, éste impactó de lleno en su rival, que empezó a gritar siendo proyectado por varias docenas de metros hasta quedar hecho polvo al empotrarse con un enorme árbol y caer al suelo, completamente abatido.
En ese instante, Zekken se giró hacia las chicas y marco su bíceps mientras con el otro brazo hacía una V con los dedos en señal de victoria.
-¿Qué te he parecido, preciosa? –Sonrió él, haciendo que las chicas volvieran a sentirse raramente intimidadas por él.
-Ése idiota… -Balbuceó Shemy mientras Mona se reía. Entonces empezaron a escuchar unos leves aplausos, de alguien que se acercaba a ellos por sus espaldas.
-Bravo, bravo. Eso ha estado muy bien. –Felicitó una voz conocida, obligando al grupo a voltearse para observar quien era. Allí se encontraba Zuro, sonriente y con sus brazos abiertos, esperando encontrar un poco de diversión con aquellos chicos.
-Zekken. –Empezó Shemy. –No intentes pelear contra él, es un rival al que ni siquiera Runter le podía pelear de igual a igual. –Trató de convencer Shemy.
-No te preocupes. –Trato de tranquilizar Zekken. –Nadie es rival para mí, y menos si de ello depende proteger a Mona. –Aclaró, haciendo que Mona se sonrojase levemente.
-No te las des de chulito. –Se burló Zuro, a la vez que empezaba a cargar su energía y canalizarla en sus brazos.
-Permíteme enseñarte lo que es la verdadera velocidad. –Sentenció Zekken, volviendo a desaparecer repentinamente, sin dar oportunidad de reaccionar a su contrincante, que recibió un potente puñetazo en la cara, sin ser capaz de defenderse. Pero, a diferencia de lo que Zekken esperaba, Zuro no se movió de su sitio, y resistió el golpe con firmeza.
-Yo te voy a enseñar a ti. –Vaciló Zuro, a la vez que lo golpeaba bruscamente en el estómago. -¡Lo que es la verdadera fuerza! –Un tremendo cañonazo de fuego oscuro arrolló a Zekken una decena de metros hasta caer al suelo, pero éste se incorporó rápidamente.
-Así que esas llevamos. –Sonrió, mientras se limpiaba la cara y empezaba a canalizar más energía. –¡¡Invocación de los ciclones sanguinarios!! –Vociferó, a la vez que sus manos se cubrían por unos tremendos tornados que emitían un sonido similar al de una motosierra.
-Heh. –Se reía Zuro, algo más motivado. -¿Vas a darme algo más de diversión? Si no lo haces, tendré que pasar directamente a las chicas. –Zekken volvió a desaparecer, apareciendo simultáneamente en varios sitios a la vez y volviendo a desaparecer.
-¿Qué es esa velocidad? –Se impactó Zuro, al ser incapaz de seguir ningún movimiento de su adversario. Justo entonces, recibió un poderoso golpe en la cabeza, proveniente de uno de sus tornados. Ese golpe le hizo bajar la cabeza hasta golpearse con el suelo y crear un pequeño cráter en él.
Zekken, que no dejaba de aparecer y desaparecer volvió a golpear a Zuro, esta vez en el estómago, y de esta forma, arrollándolo contra un árbol haciendo que este se partiera por la mitad al recibir el impacto.
-¿Es este chico más fuerte que Runter? –Preguntó Mona, impresionada, sin acabar de creerse la paliza que le estaba dando a Zuro.
-No te sabría decir… -Dudó Shemy, algo desconcertada. Pero entonces, Zuro se levantó, riéndose cada vez más,  a la vez que escupía sangre al suelo.
-¿De qué coño te ríes, criatura? –Preguntó Zekken algo molesto, ya que estaba golpeando a su rival con todas sus fuerzas y éste parecía burlarse de él.
-Eres rápido. –Aceptó Zuro, a la vez que miraba fijamente al zagul, de forma divertida. –Vamos a igualar las cosas. –Murmuró, a la vez que se desabrochaba los tirantes que rodeaban su cuerpo y empezaba a quitárselos.
-¿Qué debe estar planeando? –Pensó Zekken, desconcertado, cuando observó que Zuro lanzó con fuerza aquellos tirantes, cayendo al suelo a poco más de medio metro de él y creando un tremendo agujero al caer, seguido de una polvareda que cubrió parte de sus piernas. Cosa que desconcertó a todo el grupo.
-Ahora ya me puedo mover mucho mejor. –Sonrió Zuro, mientras estiraba sus músculos. –Por si te interesa, esos tirantes eran simples tirantes encantados para que pesaran quinientos quilos. –Aclaró, mientras Zekken parecía quedarse de piedra. Entonces, Zuro desapareció e instantáneamente golpeó con una increíble fuerza a su rival, que salió despedido por varios metros, rompiendo varios árboles pequeños que encontró a su camino.
-Ven a mí. –Murmuró Zuro mientras apretaba con fuerza sus puños, canalizando una tremenda cantidad de energía. –Déjame disfrutar.
Zekken se propulsó del último árbol con el que impactó, desapareciendo instantáneamente ambos luchadores, y empezando a producir ondas expansivas en diferentes zonas de campo de combate, haciendo estallar varios árboles en cada impacto.
-Zekken es increíble. –Comentó Mona, impresionada por aquello que estaba viendo.
-¿De verdad existía alguien como él perdido en los Montes Pétralo? –Suspiró Shemy, sintiéndose completamente inútil en aquella lucha.
Ambos siguieron desapareciendo y apareciendo en diferentes zonas, de manera simultánea, sin que se llegase a ver un claro vencedor en aquella pelea.











----------------------------GRUPO DE KHOR Y… SOLO KHOR-------------------------------
De un poderoso golpe, Shouta logró alcanzar a Khor antes de que éste lo hiciera, y lo proyecto varios metros, mientras éste lo miraba y sonreía.
-El líder de Luna Negra. Espero que tengas una buena excusa para haber montado todo este alboroto.
-Con el poder del Dragón Burster que tenemos en nuestro gremio. –Comenzó a explicar. -Podemos lograr hacer estallar el volcán y con la energía que éste produzca, abrir un nuevo sexto portal, pues esta es la ubicación donde se deberá abrir el portal del sexto año.
-¿Abrir el portal? ¿Para qué? –Se extrañó Khor, temiéndose que estos quisieran controlar por completo Mestal.
-Para ir al mundo humano y a Mestal a nuestro antojo, y gobernar en ambos. Con el poder que tenemos, podríamos destruir todo ejército de la Tierra en un abrir y cerrar de ojos. –Explicó éste. –Ya que en la tierra no existen ni la magia ni los dragones.
-¡Cabrón! –Le gritó Khor. –No tienes suficiente con andar creando el caos en este mundo que encima quieres cargarte la Tierra.
-No quiero destruirla, la Tierra ya está podrida, yo quiero arreglarla.
-¿Con una dictadura? –Se precipitó Khor.
-Con lo que sea necesario. –Sentenció Shouta, a la vez que Khor empezó a expulsar una gran cantidad de energía y empezó a gritar con rabia. –Parece que te importa mucho la Tierra, demasiado para ser un demonio. –Murmuró Shouta con una sonrisa en su rostro.
-Me da igual la de gente horrible que hay allí. –Explicó. –No destruirás mi hogar ni te dejare hacer daño a mi familia. –Sentenció, entonces, Khor empezó a cambiar, volviéndose de una extraña textura lodosa, sus ojos perdieron el iris y se volvieron completamente de color amarillo, de su boca emergieron unos increíbles colmillos y de su espalda, le surgieron unas extrañas y enormes alas similares a las de un dragón.
-¿Eres un Terriliado? ¿Tú? – Preguntó Shouta algo desorientado. -¿Por qué no sabía eso de ti? Desde hace cuatro años que sé qué persona ha sido enviada aquí.

-No te dejaré. –La voz de Khor había cambiado completamente, como si le hubiera poseído el mismísimo diablo, pues tenía una voz muy grave que resonaba por todo aquel lugar. –Tú no volverás, alguien como tú no puede volver a la Tierra.
-Esto sí que no me lo esperaba. –Sonrió Shouta mientras aquél monstruo empezaba a rugir con fuerza.
-¡Lamentarás haberte enfrentado a nosotros!- Gritó Khor, a la vez que en frente de su rostro se empezó a formar una enorme bola de energía que cada vez crecía más, hasta tener el tamaño de su cabeza.
-Tú y tu hermano… -Murmuró él, incapaz de responder al ataque de semejante monstruo. –Fuisteis los primeros en aparecer aquí… ahora… logro entenderlo. –Shouta se arrodilló.
-¡¡¡HOUKOU!!!

Runter se encontraba saltando de árbol en árbol, tratando de encontrar a aquel miembro que había huido de ellos antes.
-¿Dónde diablos debe estar? –Maldijo entre dientes cuando escucho un extraño ruido. -¿Qué ha sido eso? –Murmuró. Algo se estaba acercando a él a gran velocidad, provenía de los árboles y emitía un terrible sonido, como si estuviera destruyendo todo a su paso. Runter permaneció inmóvil por unos segundos hasta que se percató de que un enorme disparo de energía se encontraba a escasos cien metros de él, arrollando todo lo que se interponía en su paso.
-¿Khor? ¿De verdad lo has hecho? –Pensó, mientras trató de rodear el disparo, que faltaba poco para que lo alcanzara y de esta forma poder llegar al punto donde se encontraba su hermano. No tardó en hacerlo, pero no interfirió en el combate que estaba teniendo y se quedó asomado en la copa de un árbol, esperando a ver qué ocurría.
En el suelo se encontraba tirado Shouta, inerte, sin capacidad de reaccionar. Khor se acercó lentamente a observar su rival, orgulloso del destrozo que había causado. Pero, lamentablemente, Khor volvió a su estado normal y con los ojos aun en blanco, se desplomó en el suelo, completamente inerte, en frente de lo que parecía ya su difunto oponente.
-¡Maldita sea, Khor! –Maldijo Runter, rasgando en tronco del árbol con sus uñas hasta perforarlo. -¿Por qué cojones te has sacrificado de esa forma por un payaso como ése?... –Runter se apresuró en ir a ver el estado de su hermano.
Éste se agacho y volteó el cuerpo inerte de su hermano, que parecía completamente devastado por la transformación que había sufrido.
-Mierda, Khor. –Murmuró asustado mientras trataba de notarle el pulso, hasta que finalmente, se lo encontró. Su corazón latía lenta y débilmente.
-Ha sido un ataque realmente poderoso. –Comentó la voz grave, haciendo que Runter se girara rápidamente y encontrara a Shouta sentado ante toda aquella destrucción que su hermano había provocado.
-¿Tú?... ¿Cómo es posible? –Suspiró Runter, completamente impactado, al ver que aquel terrible ataque no había acabado con su contrincante. Shouta se levantó del suelo, aún algo abatido y sonrió.
-Ese Houkou ha sido completamente devastador, pero tiene un fallo. –Replicó, a la vez que se sacudía el polvo y sus heridas se iban cubriendo por una extraña arena. –Mi “Demon Force” es cambiar el elemento de todo mi cuerpo de tierra.
-Demon Force… -Murmuró Runter, apretando con fuerza sus dientes.
-Siempre me he preguntado. –Empezó Shouta, ya recuperado. –Porqué era yo el único que era capaz de activar un” Demon Force” a parte de los dos hermanos demonio.
-Eres un Terriliado. –Atajó Runter, mirándolo con odio, a la vez que recogía el cuerpo de su hermano en brazos y lo llevaba hasta el pie de un árbol.
-No sabía que qué vosotros dos también pertenecíais…
-Primer año. –Volvió a atajar Runter, que ya había dejado a su hermano y se giró, para volver a observar a aquel individuo. –Fue un año tranquilo hasta que empezó a aparecer la basura como vosotros en Mestal.
-Debe de haber sido muy duro para dos chicos de vuestra edad. –Sonrió Shouta, a la vez que Runter bajaba la mirada. –Tus padres deben de echarte de menos. ¿Verdad? –Runter en ese momento apretó con fuerza los dientes y una pequeña cantidad de grava empezó a levantarse del suelo.
-Tus abuelos, primos, padres, e incluso tu novia del mundo humano… Seguro que todos ellos… - Se produjo un pequeño silencio, en el que tan solo se escuchó el viento y el sonido del follaje de los árboles al mecerse con éste.
-Seguro que ellos ya se han olvidado de vosotros. –Sentenció, provocando que Runter desapareciera por un momento y apareciera justo en las narices de Shouta, agarrándolo firmemente del cuello, a la vez que levantaba el otro puño, convirtiéndolo todo en hierro.
-Mejor que nos olviden. –Aclaró Runter. -¡A QUÉ SE ALEGREN DE QUE DESAPARECIERAS! –El puñetazo que le propinó Runter a Shouta fue abismal, tal que Shouta no se detuvo hasta que se agarró al suelo con ambas manos después de derrapar durante decenas de metros y empezó a frenar lentamente, derramando una gran cantidad de sangre por la boca.
-Buen golpe, demonio. –Felicitó Shouta, a la vez que se incorporaba. –Pero necesitarás más que eso para derrotarme a mí. –A Shouta le faltaba media cara, que había perdido por el camino, pero por extraño que pareciera, su rostro lucía una gran sonrisa, y su cara se iba recomponiendo poco a poco, como si se regenerara tras cada golpe que recibía.
-Así que vamos a tener que hacerlo… -Murmuró Runter, desconfiado.
-Tienes dos opciones, chico. –Comenzó Shouta, incorporándose de nuevo. –Tú hermano quizá hubiese tenido posibilidades de ganarme, ya que también posee magia de regeneración con su elemento. Pero tú no tienes más que armadura. –Se burló. –El lodo le otorga regeneración, a ti el hierro te otorga armadura. Pero a mí, mi tierra me otorga las dos cosas. –Se burló, a la vez que su cuerpo se volvía de un color marrón completamente, con una textura similar a un muro tierra.
-Me gustan los retos. –Bromeó Runter, a la vez que también activaba su “Iron Force”. –Y más aún si se trata de patear traseros. –Ambos sonrieron, desafiantes.
-Tus dos opciones: –Prosiguió Shouta. –La primera es que tú y los que queden vivos de tu Gremio os unáis a Luna Negra. Y la segunda es pelear contra mí y que tú y tú hermano moráis aquí. –En esos momentos Runter sonrió, expulsando a su vez un helado aliento proveniente de su interior.
-Cada vez tengo más ganas de patearte el trasero. –Runter empezó a avanzar hacia su contrincante.
-Que así sea entonces. –Suspiró Shouta. –No tendré piedad contigo.


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